Tras los últimos nombramientos del Gobierno para la
Director General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (en Ministerio de Industria, Energía y Turismo) y
Directora General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica (en Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas), se ha despertado entre sectores de funcionarios del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información de la Administración del Estado (popularmente conocidos como TIC) una cierta molestía con los mismos. El pecado original común a ambos sería la no adscripción de ninguna de las dos personas designadas a nuestro Cuerpo, tal y como sucedía con sus antecesores en el cargo, sino al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado (popularmente conocidos como TAC) la segunda y al Cuerpo de Técnicos Superiores del Estado el primero. En el segundo de los casos, algunos resaltan adicionalmente la condición de Licenciada de Derecho de la persona designada para el cargo, en lugar de disponer de ninguno de los títulos académicos relacionados con las Tecnologías de la Información.
Parte del debate al respecto de estos nombramientos, se ha mantenido en twitter. Pero 140 caracteres dan para poco, así que me he pasado al formato más extenso de bitacora en espera que el debate continue. Creo que es un debate necesario y sano, aunque no crea que la orientación deba ser hacía los nombramientos en sí. Hay varias razones por las que creo estéril el debate sobre los dos nombramientos arriba indicados:
- Quien los nombra lo realiza conforme a derecho, y es de suponer que escogiendo la persona más idónea, es de suponer buscando no tirarse (ni tirarnos a todos los españoles) piedras sobre su propio tejado
- Las críticas y balances habrán de realizarse sobre las actuaciones que las personas designadas realicen, cualquier crítica aprioristica suele ser siempre fruto de prejuicios e imágenes preconcebidas
- Creo perfectamente capacitado para dirigir el Gobierno Electrónico alguien de amplia experiencia en la Administración, por no hablar la de un Ingeniero de Telecomunicaciones para el otro caso, independientemente de su Cuerpo de adscripción
Ello no quiere decir que no me hubiera sentido más conforme con el nombramiento para esos puestos de alguien del Cuerpo TIC, pero el hecho de que el debate dentro de nuestro Cuerpo se produzca sólo por esos dos nombramientos de DG es, precisamente, uno de los temas sobre los que habríamos de debatir. El segundo punto sobre el que debatir, que está en origen del anterior, lo desvelaré más tarde.
No cabe ninguna duda de que las TIC son ya el tejido nervioso de la Administración. Sin ellas difícilmente existiría la vida administrativa. No hay política vertical que en este momento no dependa de las TIC y en la que no exista, al menos, un miembro del Cuerpo TIC con un conocimiento adecuado del área sectorial, un conocimiento basado en haber sido capaces de introducir la tecnología como un vector de transformación de lo público, lo cuál sólo ha sido posible desde el conocimiento del negocio. Somos, consecuentemente, un Cuerpo multidisciplinar, y por tanto con profesionales capacitados para ocupar un alto número de las aproximadamente 150 DGs existentes en la AGE. Sin embargo, nos autolimitamos a nosotros mismos llevando el debate a la no presencia de un integrante del Cuerpo TIC en 2 de las 150 DGs posibles,
cuando ya un compañero de Cuerpo ha demostrado la capacidad para gestionar una de las restantes DG. ¿Porqué sin embargo tan sólo nos preocupamos de que personas de nuestro cuerpo no ocupen las 2 DGs de la polémica? ¿No deberiamos preocuparnos más de nuestro alejamiento global de los más altos núcleos de decisión administrativa? Mi opinión es que lo hacemos por un mecanismo de autodefensa, de no querer entrar en el más autocrítico, y por tanto más doloroso debate, de las razones del escaso peso del Cuerpo TIC en la AGE. Ese segundo debate es el origen del primero, y el que deberíamos afrontar lo antes posible, y más en una legislatura crítica para el funcionariado, donde temas como el estatuto del directivo público o la racionalización de los servicios administrativos comunes (como las TIC) van a estar debatiéndose en mesas dónde no vamos a estar presentes.
¿Cuáles son las razones para el escaso peso de nuestro Cuerpo TIC en la AGE? Vaya una lista ni exhaustiva ni perfecta, actitudes y defectos que en mayor o menor medida se manifiestan en todos nosotros:
- En primer lugar, el "síndrome del perseguido". Nos ha preocupado más buscar enemigos exteriores causantes de de nuestra situación que tratar de superarla.
- En segundo lugar, el "síndrome de la secta". Nos hemos gustado en el rol de guardianes del Santo Grial tecnológico, un papel cada vez más escaso en espacio a medida que las Tecnologías de la Información pasan a ser una "utility" y en la sociedad (y Administración) lo digital es tan cotidiano como fue la máquina de escribir. La comoditización está acabando con el especialista tecnológico, y es una tendencia que va a mayores,
- En tercer lugar, el "síndrome de la endogamia". Hablamos más de la tecnología como fin que de sus beneficios contantes y sonantes. En pocas ocasiones pasamos de las palabras huecas de "ser causantes de una mayor eficiencia o eficacia" a la traslación numérica y tangible de los beneficios. Basta ver los últimos números de la revista de nuestra asociación (ASTIC). Muchos artículos explicando las soluciones que adoptamos, pocos dónde se refleje con la fuerza de los números cómo estamos cambiando sociedad y administración. Ese discurso hace que no interesemos, como una vez escuché a alguien de Gartner decir, a los que les interesa ya se dedican a las TIC.
- En cuarto lugar, el "síndrome de la auto explicación de nuestra existencia". Nos falta la costumbre de hacer didáctica de nuestra función en la Administración a la sociedad. Mientras otros Cuerpos celebran y proclaman en prensa los aniversarios de su existencia explicando su función, no recuerdo similar artículo de nuestra asociación (ASTIC) en ningún medio con motivo de nuestro 20 aniversario en 1990 (esperemos que el año que viene con el 20 aniversario de la primera promoción se haga). Tampoco recuerdo por nuestra asociación ningún tipo de autoreivindicación de nuestra función y cómo la realizamos, ni tan siquiera en respuesta a los ataques de algunos medios.
La buena noticia es que una parte de la solución a estas carencias está en nosotros mismos. En estos tiempos de apertura, transparencia, participación y colaboración en Gobiernos y Administraciones, sus profesionales han de ser los más aplicados practicantes si quieren ser valorados dentro de la organización. Y esa transformación sólo depende de nosotros mismos. Hemos de transformarnos en un conjunto de profesionales más social, ser ciudadanos antes que funcionarios, saber ser gestores públicos antes que sólo administradores de tecnología para lo público. Esa transformación es la que nos dará peso en la Administración.
Y el medio de la apertura a la sociedad civil del profesional TIC de la Administración, ha de ser su asociación profesional. La asociación de los profesionales TIC es el canal de respuesta, pero esa asociación hoy en día ha de saber ser un ente social, no relacionandose sólo con suministradores y colaboradores tecnológicos, sino abriéndose también la sociedad civil. Hemos de acercarnos a la sociedad para conocer qué podemos hacer por construir una Administración más participativa apoyados en las TIC, siendo canal que sirva para llevar las inquietudes de los ciudadanos al corazón de la Administración y como podemos ayudar a resolverlas. Apalancándonos en la sociedad, aplicándonos a nosotros mismos los principios del Gobierno Abierto, es como podremos ser relevantes para la Administración en que trabajamos. Y sólo siendo relevantes, alcanzaremos los más altos puestos de gestión para los que estamos preparados.