jueves, 17 de marzo de 2011

El camino de la irrelevancia:TIC y #aapp

De un tiempo a esta parte, se oyen cantos recurrentes considerando la incorporación de las TIC a las AAPP como un experimento fallido. Podemos no querer verlo, seguir pensándonos imprescindibles en la modernización de la Administración y palanca de su reforma, pero estamos más cerca de un momento crítico para la supervivencia de nuestro papel en la Administración que de alcanzar la cumbre del reconocimiento. Un ejemplo de ello fueron hace unos meses unas declaraciones del Ministro de la cosa pública en UK, en que señalaba con el dedo a las TIC cómo un lugar ideal para buscar dónde recortar presupuesto. Ello no es excepcional de los políticos conservadores. También he oido a algún socialista que hablaba del Gobierno Electrónico como un experimento que si no terminaba de rendir resultados habría que cortar, como todos los resultados infructuosos.

Los profesionales de las TIC en las AAPP somos unos de los principales causantes de esta situación. La desconexión entre muchos de nosotros y las áreas de negocio es más que evidente, considerando las TIC en si mismas como un fin y no como un medio de mejores servicios e incremento de productividad interna. Solemos estar más preocupados de la salud de los dispositivos electrónicos de nuestras infraestructuras de si estas arriendan ganancias en los procedimientos internos, no ejercemos una posición agresiva en la imposición de las TIC en la vida interna de la Administración y ocultamente preferimos que los servicios electrónicos no se usen para no tener que hacer frente a de si verdad aguantamos ser 24x7. Va siendo hora de que seamos los primeros en obligar al papel cero en nuestras unidades administrativas y pedir la racionalización de las ventanillas presenciales.

Y mientras estamos en esta posición pasiva, las falacias van extendiéndose. Se asimila uso directo con adopción del Gobierno Electrónico o se vincula el declive de la productividad en la Administración a las TIC como fracaso, y se oyen pocas voces en contra. Se ataca las TIC como despilfarro sin ninguna base racional y nos somos capaces de que la protesta vaya más allá de un par de bitacoras, y no conseguimos ninguna toma de posición por quien debe defendernos.

La OECD señalaba hace unos meses como es necesario que los profesionales de las TIC demos evidencias. Siendo el centro de la vida administrativa (que lo somos) es lógico que resulte sospechoso que no las demos., y debemos conseguir los aliados internos que nos permitan proporcianarlas. De no ser así, cavamos la fosa de nuestra propia irrelevancia.

lunes, 14 de marzo de 2011

Internet como parábola social

 Quizás alguien espera una entrada acerca de los medios sociales, pero no va de eso.

Este fin de semana, aparecía en la prensa el anuncio del próximo comienzo de acciones para fomentar la transición a IPv6. Las acciones planteadas parecen lógicas para el objetivo perseguido, haciendo uso de subvenciones para incentivar la migración, labores de creación de capacidad mediante la formación y liderazgo con el ejemplo por parte de las Administraciones Públicas.

¿Pero es necesaria la transición a IPv6? Probablemente si dado el punto alcanzado de escasez de direcciones. La recolocación de direcciones provocaría una autentico caos del enrutado y, además, un mercado negro de direcciones que acabaría en un encarecimiento del precio de la conexión.


Al leer el artículo recordé un reciente entrada en su blog del maestro @feserdel . En la misma, refleja cuál es la naturaleza del problema, la mala gestión de un recurso escaso. Internet ha sido una víctima más del consumismo y la sobre-explotación, de comportarnos como nuevos ricos gastando más de lo que tenemos. En apenas 15 años, hemos hecho de la red un juguete roto. Y en la línea habitual en nuestra sociedad de desbocado consumo, no tratamos de reparar el destrozo sino que corremos a comprarnos una nueva.

martes, 8 de marzo de 2011

Incentivos fiscales y vida digital

Aunque en sucesivas ediciones del "Plan Avanza" se han dado incentivos económicos para la adopción de una vida digital, no recuerdo que nunca se haya hecho uso de la palanca de los incentivos fiscales de carácter global. Una reducción en la declaración de anual del IRPF cómo incentivo a la adopción de una vida digital tendría sentido por dos razones: Fomentaría el cambio de modelo económico y reduciría la huella medioambiental en nuestro país.

Existen diversos conceptos que serían susceptibles de ser incentivados fiscalmente de un modo razonado. En primer lugar, estaría la mera contratación de una conexión de banda ancha fija (la móvil podríamos considerarla como artículo de lujo). Durante años se ha estado incentivando mediante descuentos en el IRPF el "modelo económico del ladrillo" a través de las denominadas "cuenta vivienda", un modelo similar de descuento en IRPF durante un número acotado de años por adopción de banda de ancha a la unidad familiar, sería un claro aldabonazo para incrementar la penetración de la misma.

España figura a la cola en la adopción del teletrabajo. Existen diversos elementos tractores como la adopción ejemplarizante por las AAPP, pero el campo fiscal admite también un margen de maniobra, que impulsaría la adscripción voluntaria de los trabajadores a los programas voluntarios que ofrecen empresas, pudiéndo usarse también para que estas los ofrezcan.  Ofrecer una desgravación al empresario por cada empleado adscrito al programa  de teletrabajo empresarial y un incentivo fiscal a cada uno de ellos, similar a los descuentos fiscales por los planes de pensiones que ofrecen las empresas, supondría de un lado un incentivo a la adopción de la vida digittal, pero de otro tendría también un claro impacto sobre la factura energética total y la huella medioambiental del país.

Finalmente, sería posible hacer un traslado del ahorro de costes de la desmaterialización de la Administración que trae consigo el Gobierno Electrónico a los ciudadanos. Hablamos muchas veces que no existe incentivo contra la piratería ya que la venta comercial de música o libros no incluye la rebaja de coste derivada de la virtualización. Es de suponer que algo similar nos sucede con el Gobierno Electrónico. Alcanzar cotas de uso mayores que las actuales, además que ello supondría tener una estadística fiable de uso,  podría apalancarse sobre un descuento fiscal sobre transacciones electrónicas relevantes relacionadas con las Administraciones Públicas (e.g. declaraciones de impuestos, citas previas sanitarias, becas, ...).

Probablemente no es la mejor epoca para hacer uso de la palanca fiscal para la adopción de una política pública, pero la adopción del nuevo modelo económico, por sus ventajas finales para el país, es un escenario donde sería claramente beneficioso.

jueves, 3 de marzo de 2011

Una lectura para una crisis: "Johny cogió su fusil"

Los clásicos, aunque sean modernos, son siempre lecturas aconsejables en épocas de crisis. Su reinterpretación dentro del contexto de la misma, ayuda a la reflexión sobre nuestro entorno. En ello he estado en estos días, siendo acompañado en los ires y venires de casa al Ministerio y del Ministerio a casa por el excelente libro "Johnny got his gun", escrito en el periodo de entreguerra por Dalton Trumbo. La obra pretende ser una canto al pacifismo internacionalista propio de la izquierda clásica, aunque precisamente por las interpretaciones en épocas de crisis, fue obra prohibida en la lucha mundial contra el nazismo. Para el que no conozca la obra, versa sobre los pensamientos de un soldado (Joe Bonham) que, gravemente herido en el frente, despierta de nuevo a la vida para descubrir que  mantenerle con vida ha sido a costa de extirparle brazos, piernas, ojos, oidos y la posibilidad de articular palabra. Es, en definitiva, un despojo humano al albur de los acontecimientos.

Nuestra sociedad actual es Joe Bonham. Hemos recibido el formidable impacto de la crisis financiera, y poco a poco vamos descubriendo cómo nos han sido extirpados nuestros mecanismos de defensa y protección. Algunos de ellos, para mayor dolor que el del soldado del relato, sufrimos su extirpación en tiempo real. Mecanismos de protección social que dábamos por consolidados desaparecen, derechos que creíamos adquiridos se diluyen ante unos ojos que nos van cegando poco a poco para que no seamos conscientes del drama.

Y cómo el soldado herido, la sociedad se pregunta si el sufrimiento merece la pena. De igual modo que el se pregunta si la lucha por la libertad merece las heridas recibidas y los muertos de la guerra, la sociedad inquiere  si mantener un presunto futuro ha de ser  a cambios que nos arranquen unos derechos presentes, si no merece más la pena pedir primero certidumbres antes de realizar sacrificios. Resulta igual de patética la escena en que le es impuesta a Joe Bonham una medalla como el reconocimiento que hoy hacen los políticos de los sacrificios que se están realizando. En nada cambia nuestra situación inerme, no nos devuelven los miembros pérdidos.

La única salida, como Joe Bonham descubre al final, es la unidad, la rebelión contra las circunstancias, utilizar las armas que nos dan para la guerra para labrar un futuro distinto renunciando a acudir a la misma, renunciando a enfrentarse con el que está al otro lado de la tierra de nadie. No se trata de luchar para que otros sean los que paguen la salida de la crisis, sino de exigir una salida colectiva a la misma. Se trata de demandar la reformas necesarias para recuperar el tiempo que hemos perdido inermes en una cama de hospital ajenos a la realidad, deseando que todo fuera un sueño del que tarde o temprano despertaríamos. No es un sueño, es una pesadilla, y de las pesadillas y miedos sólo se superan con voluntad propia.