domingo, 15 de noviembre de 2009

Motivación del empleado público

En el ya lejano curso selectivo que seguimos tras aprobar la oposición, nos hablaron entre otras cosas de la motivación de los empleados públicos. Uno de los profesores, nos interrogó acerca de porqué trabajábamos. Respuestas variadas de la audiencia, desde el orgullo profesional a la motivación pecuniaria, salieron todas las respuestas posibles. Excepto una que era la correcta: Trabajamos porque queremos. La motivación al trabajo, cómo se llega a provocar ese "porque se quiere", es lo que es variable. Y la labor más dura en la gestión de recursos humanos.


No es ningún misterio la dificultad de la gestión de recursos humanos en la Administración. Personalmente, ni gestiono ni me siento gestionado, siendo mi motivación puramente personal. Es decir, me encuentro entre los que me considero automotivado y tengo la suerte de no tener que motivar a nadie a realizar su trabajo. Sobre todo, me alegro de lo último, pues, precisamente por mi automotivación, soy incapaz de comprender las razones por las que hay que motivar a alguien a cumplir con su obligación (aunque crea haberlo sabido hacer cuando se me ha requerido).


Existen a mi juicio tan sólo dos maneras de motivar a un empleado público a realizar su trabajo. La primera es la económica, pero los márgenes aquí son estrechos. Los ascensos son difíciles y la recompensa económica en forma de paga de productividad tiende a la equidad. La segunda, es el gusto por lo que se hace, motivado por uno mismo o desde fuera. Tratar de encontrar el hueco dónde realizar una tarea que realice y ayudar a los que de tí dependan a lo mismo dentro de tus posibilidades.


En estos tiempos de congelación salarial que se nos avecina, decir que me importa más la segunda de las razones (la satisfacción profesional) a la hora de realizar mi trabajo, puede resultar contraproducente. Sin embargo, me inclinaría más a la búsqueda de un cambio el tedio personal que la búsqueda del incremento salarial. Evitar el tedio personal (propio y de los que nos rodean) es la clave de la supervivencia en este año de restricciones económicas. Esa huida del tedio tiene sin duda alguna un origen personal en parte, pero también un origen externo de aquellos responsables de la organización del servicio público. La valoración pública del empleado público  y su labor, debería ser parte de la estrategia de nuestros responsables ante los sacrificios por delante.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La gestión de dos crisis: 1989 y 2009

Los acontecimientos históricos vividos nos llenan los ojos de lágrimas y el cerebro de imágenes. Llevo unos días, recordando dónde estaba y que hacía hace 20 años, pensando en quien ocupaba mis pensamientos entonces y las preocupaciones post-adolescentes que me llenaban de pesar. 1989.


He oido análisis de todos los gustos de aquellos sucesos de invierno, de aquella crisis del comunismo que acabó con su fin. Bendita la hora para aquellos países cuando la libertad entró por la puerta, el momento que tan brillantemente recordó hace unos días Timothy Garton Ash (el mejor relator de aquellos meses en una serie magnífica de crónicas). Pocos sin embargo han hablado de la gestión de la crisis realizada, de cómo ante su evidencia hubo quien tuvo el valor de avanzar para superarla. No todo salió como esperaban los gestores de la crisis del comunismo, pero buscar fórmulas de solución abrevió la crisis y el sufrimiento que  provocaba. No digamos que hubo total convicción de los gestores, pero si en gran medida se abordó el cambio como única solución.


2009. 20 años después. Una nueva crisis sistémica, la crisis del capitalismo. Y sin embargo los gestores de la crisis se empeñan en mirar para otro lado. No se buscan soluciones para superar la crisis, sino para mantener los principios que la han provocado.  Hemos conseguido que los bancos mantengan sus beneficios y ahora estamos en realimentar la espiral de consumo. No hay convicción en la gestión del cambio, y cuando es inevitable, como todo indica que lo es, llegará por compulsión. Y mientras, se prolonga el sufrimiento social que la crisis causa y el momento final traerá aún mayor dolor.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Sociedades sostenibles y Gobierno Electrónico

Llevo ya un tiempo dándole vueltas al concepto de sostenibilidad.  Hoy, en concreto, me preguntaba si esto del Gobierno Electrónico podría aportar  o no algo a la creación de una sociedad más sostenible. Mente en blanco inicial, pero, repasándo cada uno de los vértices de la sostenibilidad, al final fueron saliendo ideas. Estas podrían ser algunas medidas basadas en el uso del Gobierno Electrónico cuya puesta en marcha favorecería (modestamente, no nos engañemos) que nuestra sociedad fuera más sostenible:




  • Sostenibilidad Económica:

    • Reformar la Ley de Contratos del Sector Público (Ley 30/2007), estableciendo la obligatoriedad a todas las Administraciones Públicas de realizar todas las fases de la compra pública por medios electrónicos. La disponibilidad de una Plataforma de Contratación abierta para su uso a todas las AAPP de España, hace que sea una medida realista y que dinamizaría la actividad económica por la importancia que el sector público tiene en la misma.

    • Cierre del canal presencial de las AAPP para empresas, que provocaría un incremento de productividad al eliminar los trámites presenciales. Según Eurostat, en 2008 el 95 de las empresas de 10 0 más empleados tenían acceso a Internet, el cierre de las ventanillas no supondría un trastorno, sino forzar un cambio que inyectara eficiencia en la sociedad.

    • Obligatoriedad de proactividad en el ofrecimiento de servicios por las AAPP, obligando al uso del medio electrónico para ofrecer un canal de recogida de direcciones electrónicas de comunicación inmediata con los ciudadanos (teléfono móvil, e-mail, twitter, ...). Dicha dirección sería utilizada para hacerle llegar ofertas de servicios a los que tuviera derecho, evitando las perdidas de tiempo y recursos que el conocer los derechos propios implica.

    • Establecer un catálogo de información pública reusable en formatos acordes con estándares abiertos, que permita el fácil establecimiento de servicios de infomediación y la consecuente potenciación del sector económico de los contenidos digitales





  • Sostenibilidad Social:

    • Desarrollo de una estrategia de canales en los organismos públicos, adaptándo sus estructuras organizativas y el modo de ofrecer sus servicios a los ciudadanos objeto de los mismos. Mayor personalización en el ofrecimiento de servicios basado en el  uso de las TIC, pero sin obligar a su uso por el ciudadadno, introduciendo modelos de colaboración social apoyados en el canal electrónico

    • Creación de paneles electrónicos ciudadanos de evaluación de políticas públicas, apalancándose en el crowdsourcing para conocer la efectividad real de las mismas haciendo del canal electrónico un elemento clave del aprendizaje organizativo.  Políticas más efectivas sólo son posibles con la participación de la sociedad.

    • Garantizar a todos los ciudadanos un conjunto de servicios básicos electrónicos independientemente de su región geográfica. Reformar  la ley 11/2007 para incorporar un mecanismo flexible de definición y actualización de los mismos mediante la cooperación entre todas las AAPP.





  • Sostenibilidad medioambiental:

    • Introducción de la claúsula verde en la compra pública de las TIC, adquiriendo equipamiento de acuerdo a criterios de eficiencia energética.

    • Desarrollo de servicios comunes y consolidación tecnológica, estableciendo  un plan de sistemas que permita la unificación de los servicios administrativos comunes (nómina, compras, personal, etc, ...). Eliminando de este modo el gasto energético derivado de las duplicaciones de equipamiento.

    • Eliminación del uso del papel en los procedimientos administrativos, establecienfo plazos  para la automatización del backoffice administrativo y la eliminación de fotocopiadoras e impresoras.



lunes, 2 de noviembre de 2009

Ampliando la "Declaración Abierta para los Servicios Públicos Europeos"

(This post has an English versión in "Electronic Notes")



No soy el único en seguir y admirar el trabajo que realiza David Osimo. Sin duda es uno de los principales animadores del escenario europeo de la Administración 2.0 y quizás sólo echo de menos que escriba algo más en su bitacora, a través de la cual muchos nos iniciamos en el tema. Su última hazaña ha sido la promoción del desarrollo de "Una declaración abierta para los servicios públicos europeos".


No puedo dejar de solidarizarme con los principios que la declaración propone que han de regir los servicios públicos en Europa, pero creo que David, esta vez, se ha quedado corto. Demasiado hincapié en dar un lugar a la sociedad en el desarrollo de los mismos y poco  (ningún) espacio dedicado al cambio de modelo organizacional de las Administraciones Públicas. El cambio de dicho modelo es esencial de cara a progresar en la mejora de muchos servicios públicos, los servicios de Gobierno Electrónico sin ir más lejos.


El olvido es lógico dado que la práctica totalidad de los actores que han colaborado con David no forman parte de las Administraciones Públicas. No quiero que ello se entienda como corporativismo, sino como autocrítica hacia los que no hemos colaborado lo suficiente. Elllo ya es un indicio que la evolución de los servicios públicos europeos pasa por una evolución en nuestros modos de trabajar.


Tras este discurso de contrición, llegando fuera de tiempo, le facilito a David, esta contribución tardía a su esfuerzo. Un cuarto principio que debería regir también los servicios públicos europeos:


Administraciones Públicas Inteligentes, la colaboración entre organizaciones públicas y  empleados públicos más activos son piedras angulares en la construcción de los servicios públicos. Una mayor fluidez en las relaciones e intercambio de la información entre las organizaciones, permitirá construir servicios públicos más adptados a las necesidades de la sociedad y que impliquen menos cargas administrativas sobre los ciudadanos. Es necesario para ello,  aprovechar y mejorar las capacidades internas de las organizaciones públicas haciendo uso más eficiente y eficaz de los empleados públicos, cambiando sus modos de trabajar a través de las herramientas que permiten una mayor contacto de los mismos con los ciudadanos a los que sirven.



En cualquier caso, yo ya me he adherido a la declaración, ¿y tu?