miércoles, 11 de febrero de 2009

El no uso interno de las herramientas sociales en la AAPP

En una entrada anterior traté de reflexionar sobre las causas porqué la Administración no llega a evolucionar a una Administración 2.0. Un punto dónde la realidad de la falta de este paso se manifiesta está en el escaso uso interno que de las herramientas sociales hacemos en el día a día de nuestro de trabajo. Es sólo un efecto, pero del cuál también podemos extraer conclusiones interesantes.


La defensa del interés general que tiene como objetivo la Administración Pública, la hace en teoría un entorno propicio para la colaboración entre los empleados públicos. Consecuentemente, la Administración Pública podría ser un perfecto laboratorio para las herramientas sociales, alejada de las turbulencias competitivas que, especialmente en estas circunstancias de crisis, hacen temblar los cimientos de la Wikinomía. Sin embargo, esto no es así, razones para ello existen muchas. Una enumeración sucinta, reflejo de las dolencias de las instituciones burocráticas, la facilitaba el blog Caldo Casero al buscar las barreras de las Comunidades de Prácticas en la Administración:




  • Estructuras organizativas rígidas.

  • Mucha jerarquía.

  • Repartición del poder, parcelización del poder.

  • Espacios delimitados.

  • Escasa transversalidad.

  • Ambiente laboral enrarecido


Habría que añadir otra causa al menos, quizás la más importante sin la que cualquier experiencia 2.0 está llamada al fracaso: La falta de un objetivo común, de una motivación o incentivo que aporte ganancias a todos los individuos y organizaciones que desarrollan su trabajo entorno a las herramientas sociales. La búsqueda del interés general se queda en un tópico, no pasa del debate previo sobre cuál es éste. Creo que la importancia de un incentivo común como motivación resulta irrefutable a quién hemos experimentado con las herramientas sociales, aunque sea de modo aficionado. En la promoción del Cuerpo de la que soy parte hicimos varios intentos, todos fracasaron excepto uno: una wiki para aportar nuestro conocimiento de los distintos destinos de entrada que se nos ofrecían. Es un ejemplo más que autoexplicativo.


¿Pero podría cambiarse el escenario? Si, si se crea la motivación o  se cambia la cultura desde dentro.


Dado el entorno jerárquico innegable en que nos movemos la motivación sólo puede venir de un sitio, de un ejercicio del mando en apoyo activo de la creación de iniciativas de colaboración apoyadas en las herramientas sociales. Sin embargo este apoyo activo no llega, o no conozco caso en que haya llegado, dentro de la Administración,  de algún cargo político que haya dicho que el siguiente de los miles grupos de trabajo que promovemos cada mes se ha de apoyar en estas herramientas sociales a cualquier precio. ¿Porqué tarda en llegar este apoyo? Una causa es el miedo a la vida propia que se genera alrededor de las herramientas  sociales, cualquier instrumento de colaboración de igual a igual puede llegar a escaparse del control de su promotor. Especialmente en los entornos donde nos movemos, en que el día a día no permite al promotor ser el poder moderador que orienta la evolución de la experiencia.  Ligada a ese cortoplazismo de cuatro años en que nos movemos existe también la causa de la impaciencia. En la misma entrada de Caldo Casero antes referenciada daba unos plazos de cinco años para disponer de Comunidades de Prácticas optimizadas en las AAPP. No creo que los plazos para obtener resultados del uso cotidiano de las herramientas sociales en las AAPP se aleje mucho de ese tiempo. Es difícil que el apoyo político nos llegue de modo inminente para estas experiencias, al menos mientras no exista la politización del Gobierno Electrónico que propugnaba en una entrada anterior.


¿Estamos abocados a que las herramientas sociales no arraiguen en las AAPP? No, ya he mencionado antes la posibilidad (y necesidad) del cambio de cultura desde dentro, y en ese todos los que estamos en la Administración podemos ser agentes. Es más, el apoyo desde arriba puede ser condición necesaria, pero no suficiente. El mero impulso desde arriba sin cambio de cultura puede llevar a situaciones próximas al imaginario de Kafka.


Un colectivo que forzosamente ha de jugar un papel importante dentro del cambio cultural todos somos los empleados públicos más relacionados con el mundo de las TIC. Una puesta en marcha dispersa y espontánea de este tipo de herramientas en nuestros proyectos y grupos de trabajo, una autoexigencia en el uso de estas herramientas, puede tener tanto efecto de arrastre como la iniciativa política. ¿Pero creemos en el uso de este tipo de herramientas como medio de comunicación entre nosotros? La respuesta está en nuestra escasa presencia como colectivo en las redes sociales y en el escaso uso activo que hacemos de las mismas para comunicarnos entre nosotros como colectivo. Un ejemplo claro es nuestra web aún anclada en la Web 1.0 o cómo, y tal como indicaba en la experiencia propia, ni tan siquiera una promoción próxima a ser nativa digital consigue alejarse del uso del mail como medio principal de comunicación entre ella.

viernes, 6 de febrero de 2009

La (necesaria) politización del Gobierno Electrónico

Toda política pública es objeto, valga la redundancia, de la acción política. Empleo, Vivienda, Sanidad, Defensa, ... Su importancia para la Sociedad queda reflejada por el hueco que tienen dentro los programas electorales, dentro de la acción política que desarrolla cada una de las distintas alternativas partidistas. Quizás hemos llegado al momento en que el Gobierno Electrónico comienza a ser objeto de una más acentuada acción política.


Apoyándome en la bitacora de Rafael Chamorro, he revisado el espacio y contenido que ocupó el Gobierno Electrónico en la última confrontación electoral de Marzo de 2008. Tanto el programa electoral del PSOE como del PP, se centraban en potenciar el Gobierno Electrónico como símbolo de eficiencia. Si bien el actual partido de la oposición desarrollaba más su propuesta, los programas electorales son perfectamente intercambiables, pocas menciones a un Gobierno Electrónico más inclusivo, ninguna a su utilización como herramienta de participación ciudadana.


La escasa importancia real del Gobierno Electrónico como política pública que le daban las dos opciones electorales mayoritarias, quedo reflejada también en el espacio dedicado en los debates televisados. Ni en el primer debate, ni en el segundo debate entre los candidatos, mereció el Gobierno Electrónico una mención. Como mucho, se atrevían a hablar (que no a debatir) de Internet y la Sociedad de la Información, que además uno de los candidatos se empeño en llamar Sociedad de la Telecomunicación.


Uno de los impactos del fenómeno Obama es que esto ya no va a poder seguir siendo así. Hace unos días dialogábamos sobre el tema con motivo de la encuesta sobre el impacto de las políticas 2.0 de Obama sobre nuestros políticos. Aunque no lo mencioné, fue un tema que salió de modo tangencial también en el evento de "Visiones del Gobierno Electrónico 2020" del que hablé hace ya unos meses. Los políticos habrán de fijar claramente que aspectos priorizarán y en que grado dentro de su política de Gobierno Electrónico:




  • Eficiencia vs Eficacia

  • Satisfacción de la presunta mayoría vs Inclusividad

  • Información vs Transparencia

  • Propaganda vs Rendición de cuentas

  • Cautividad de los Servicios vs Capacitación para el Desarrollo de Servicios


Son ingredientes que, combinados en distinta medida darán lugar a distintos escenarios presupuestarios y distintos modelos de sociedad para el siglo XXI. Son ingredientes que habrá que analizar como cada candidato pretende hacer uso de los mismos antes de decidir nuestro voto.



Estoy de acuerdo en el escepticismo frente a los políticos. Efectivamente, no son más que eso, políticos, y como dijo el viejo profesor, las promesas electorales las hacen para no cumplirlas. Pero sólo la politización del Gobierno Electrónico permite un avance real en el mismo, mediante la competencia entre las opciones ideológicas y la demanda de los ciudadanos por que las defienden sean fieles a lo que prometen. Mientras la politización del Gobierno Electrónico no se alcance, mientras no sea un campo más de la contienda electoral, significará que no importa a los ciudadanos, significará que no merece la preocupación de quién ha de ejercer el liderazgo en su implantación. Y mientrás no importe a los ciudadanos, los políticos podrán incumplir o no ser totalmente fieles a sus promesas al respecto con impunidad.

La pregunta es qué perdemos mientras la politización del Gobierno Electrónico no se produzca. Creo que la respuesta es obvia, dejaremos de avanzar hacia un Gobierno transparente, colaborativo y participativo, destino en pos del cual el Gobierno Electrónico es un compañero ineludible de camino; estará más lejos el Gobierno Abierto que el otro día recordaba Iñaki OrtizJuan Varela.



martes, 3 de febrero de 2009

Obama: Una primera decepción

Creo que no hay duda sobre el optimismo y esperanza (e ingenuidad, añado ahora) con que desde esta bitácora hemos tratado la entrada de Obama en la Casa Blanca. Al final, uno de los comentaristas tenía razón, y hay que empezar a poner en cuarentena las promesas que el 44 Presidente de los EEUU de América hizo cuando tenía que sudar por los votos. Al menos en los que respecta al Gobierno Electrónico.


A través de Nextgov.com me entero de la primera publicación de un acto legal del Presidente Obama en el web de la Casa Blanca y que ha incumplido  su promesa, reiterada en la primera entrada de la bitacora presidencial, de someterla a previa participación ciudadana.


Podríamos pensar que ha sido la falta de tiempo para poner en su sitio el sistema de participación electrónica adecuado si no fuera por un par de detalles relevantes. En primer lugar, se habilitó un sistema parecido dentro de change.gov para recoger las sugerencias de los ciudadanos. En segundo lugar, y eso es más significativo, ha desaparecido del web de la Casa Blanca la sección "Polls Reports", que hasta hace unos días estaba dentro del "Briefing Room" y parecía destinada a plasmar las conclusiones de las iniciativas de participación electrónica.



No será la Brigada 23 de Enero, ha sido la Brigada 3 de Febrero. Es, la primera decepción.

domingo, 1 de febrero de 2009

A mi no me digas que no se puede ...

El otro día, en mi habitual trayecto entre el hogar y el trabajo, me encontré en la estación de metro con un cartel anunciador de una película que tengo en lista, "El truco del manco" (que hoy lucha por los Goya). No, no estoy aprovechando una ausencia de Andrés para convertir "Apuntes Electrónicos" en una bitácora sobre cine. Esto pretende ser una recopilación de ideas para hacer los servicios públicos electrónicos mas cercanos al ciudadano.


El comienzo viene a cuento de la frase que acompaña como reclamo el nombre de los actores, y que he tomado prestada para titular esta entrada: "A mi no me digas que no se puede". La frase en cuestión, deberíamos empezar a acuñarla como lema todos los que usamos los servicios públicos electrónicos, que hemos de acudir a ellos en lugar de acudir ellos a nosotros, que hemos de luchar con distintos medios de identificación, que ... que en definitiva, vivimos en la red y no encontramos servicios pensados en quienes los usamos, que no encontramos servicios centrados en el usuario.



Podemos comenzar sobre la misma publicidad y acceso a los servicios públicos electrónicos, un ejemplo del que ya hablo Oscar Cortes a cuento de la publicidad del 060. Casi todos nos enteramos por la nota de prensa (virtual o papel) de nuestro periódico favorito, pero como preguntaba Oscar, ¿y lás técnicas 2.0?, ¿y las páginas o grupos en redes sociales? A mi no me digas que no se puede poner en mi red social favorita, sea esta la que sea, cuando USA.gov tiene una página en facebook. Quiero encontrar los servicios allí dónde voy cuando navego por Internet.

Y Andrés el otro día dió otra idea interesante. La identificación necesaria para unos servicios personalizados. De acuerdo que el DNIe nos da una mayor seguridad cuando la necesitamos, pero cuando esta no es necesaria, cómo para ofrecer una personalización de la sede electrónica, hay andamos haciendo de caja fuerte de las distintas Administraciones en lo electrónico. recordano nos queda más remedio que recordar todos y cada una de las paswords que usamos en cada sede electrónica. A mi no me digas que no se puede tener una password única para todas ellas, utilizando el método que quieras, pero hay tienes el vídeo de como hacerlo en ocho minutos con "facebook connect". Si necesito una clave, quiero que sea la misma en todas las sedes electrónicas, y a ser posible la que también uso para mis otros asuntos en Internet.


Y aún recuerdo la nevada de la primera semana de Enero, como estuve atrapado en un coche horas porque no me avisasteis a tiempo. Uso twitter, sabes, y me haría con gusto seguidor de un canal de alertas metereológicas como el que tienen en los USA. Si se puede hacer un canal twitter para el Plan E, a mi no me digas que no se puede hacer varios canales twitter para la Agencia de Estatal de Metereología.


Existen más ejemplos, pero sólo uno final, la localización de las oficinas de atención presencial. Muchos portales no tienen ni un triste mapa de como llegar, a mi no me digas que no se puede poner un enlace a Googlemaps para que inmediatamente puede ver la localización de la oficina.


Quizás no sea un nativo digital, pero hay cosas que ni los inmigrantes digitales sabemos porqué aún no tenemos.