Un libro que conviene releer en estos tiempos de turbulencias es "The Shock Doctrine", de Naomi Klein. Basta repasar sus primeras páginas para que a uno se le quiten las dudas que a nuestro país (al igual que Grecia) le está siendo aplicando las prácticas de la doctrina del shock: Tras una gran perturbación sistémico-social se aprovecha para aplicar una serie de reformas impopulares, cada una de más calado que la anterior, aprovechando la creciente debilidad de la resistencia social que van provocando. Todo ello, a más gloria de los mercados.
Las dudas que podiamos tener al respecto tras el tijeretazo del 12 de Mayo, comenzó a despejarnolas ese insigne sector Diaz Ferrán, poniendo como ejemplo a seguir en el sector privado la reducción de salarios que se nos ha aplicado a los funcionarios. Las declaraciones del Presidente del Gobierno del fin de semana terminaron de confirmar todas las sospechas: En 90 días se nos van aplicar de modo sucesivo las reformas laboral, de las cajas y del sistema de pensiones. El orden no es aleatorio, la última será la píldora más amarga.
No hemos de esperar de nuestro Gobierno ya resistencia alguna a los mercados. ZP no es Churchill prometiéndonos sangre, sudor y lágrimas a cambio de un futuro de libertad. ZP es Chamberlain, que tras agitar el decreto del tijeretazo en la mano y hablar de paz con los mercados, acepta la siguiente cesión de territorio social aprestándose a realizar la reforma laboral que se le solicita. De nada sirvió le sirvió a Chamberlain la política de apaciguamiento con Hitler, de nada le está sirviendo a ZP el apaciguamiento con el capital y los mercados.
¿Y qué podemos hacer? Pues está claro, plantar cara en todos los frentes y en todo momento. Aunque los compañeros de viaje no nos gusten en algunos casos. La semana que viene, es clave en este movimiento de resistencia.