viernes, 17 de abril de 2009

La desconfianza como freno a la proactividad en los servicios públicos electrónicos

Entre los Santo Grial de los servicios públicos electrónicos, la proactividad en la prestación de los mismos ocupa un papel destacado. Las ganancias en eficiencia y eficacia que la misma provocaría, choca con la protección de datos personales. Aunque la Ley de Acceso Electrónico a los Servicios Públicos  (LAECSP, Ley 11/2007) deja abierta la puerta a la autorización del ciudadano a la comunicación de datos personales en aras de un mejor servicio, es quizás un camino aún no suficientemente andado.


España cuenta con uno de los más garantistas marcos legales para la protección de datos, si a ello le sumamos una ancestral desconfianza en la neutralidad de las instituciones públicas, tenemos un combinado perfecto contra la proactividad en el Gobierno Electrónico. Casos de éxito como el de Holanda, que permite la creación a través de una página de un monedero de datos personales, al que su dueño autoriza o  no a acceder a los distintos organismos, parece utópico en nuestro país. ¿Realmente es utópico o es que ni siquiera nos lo hemos planteado? Quizás sea más lo segundo, que la misma autocensura que nos lleva a no pensar en implementar ventanas de participación, nos conduce a no hacer una propuesta de este tipo a los ciudadanos. Y creo que sería una propuesta de creación de valor público. Pensemos sólo en los servicios y capacidades que podrían implementarse. Beneficios sociales sin necesidad de solicitud, poder conocer en un punto centralizado el mismo uso de los datos personales o la no necesidad de introducir una gran parte de nuestros datos en cada formulario de acceso al servicio son las más obvias.


El que muchos vean un servicio de este tipo como un riesgo, no es más que un signo de la falta de normalidad de éste país. Cuando en otros países de nuestro entorno se está hablando incluso de dar al ciudadano la opción de integrar los datos personales de empresas (e.g. aseguradoras) con los datos de la Administración, aquí aún no hemos vencido las primeras barreras de desconfianza hacia lo público.


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