viernes, 16 de marzo de 2012

Gobierno Abierto: El reto de involucrar a los ciudadanos

El Gobierno Abierto se ha convertido en un imperativo para cualquier tipo de poder público. Sea por reforzar los valores democráticos o por un mero aspecto de eficiencia gerencial, abrir los Gobiernos a la participación se hace cada vez más imprescindible para cualquier Administración que busque cumplir sus objetivos de base: Buscar las mejores soluciones a los problemas públicos del modo más eficiente posible.

Sin embargo, las convocatorias a colaborar en lo público no suelen encontrarse en ocasiones con la acogida esperada. El caso del referendum sobre la reforma de la Diagonal de Barcelona, en que sólo participó el 12,17%, es un ejemplo nacional, pero también encuestas realizadas alrededor del concepto de BigSociety ofrecían resultados reflejo del escepticismo. Quizás porque a veces planteamos la participación como una obligación, cuando no hemos de esperar que todo el mundo quiere colaborar en lo público ni que necesariamente todo el mundo sea capaz de hacerlo en cada uno de los problemas públicos.


La colaboración, y la participación ciudadana es una forma de participación, se basa en la confianza. Ese punto de base ha de ser el foco del trabajo de los poderes públicos para incitar a la participación. Y ello sólo se consigue mediante transparencia, educación y gestión de expectativas. 
  • Transparencia que haga de lo público una casa de cristal que incite al ciudadano a entrar en ella.
  • Educación para inculcar corresponsabilidad en lo público y la primacia del interés general sobre lo particular. 
  • Gestión de expectativas planteando desde un primer momento los objetivos y límites del proceso participativo
No conseguiremos ni hemos de pretender que todos participen siempre, pero si se quiere que el Gobierno Abierto sea un proceso de construcción social y no una imposición tecnocrática, la base es la confianza.

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